Su reflejo le espera,
impaciente, antes de girarse sobre sí. Finalmente pudo visualizar el
resultado de aquella operación que durante tanto tiempo había estado esperando.
Fueron años de quitarse ciertos caprichos, de no salir de vacaciones con los
amigos alegando que se encontraba con su familia cuando la verdad era que, tan
solo se dedicaba a su trabajo sin perder un solo día. Sabía que todo este
esfuerzo tendría su recompensa. Y he ahí, frente a él se encontraba su nueva
nariz y el orgullo de haber hecho realidad su objetivo. Ya nunca más le
llamarán Pi-Nueve.
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