sábado, 25 de junio de 2022

La abuela y El Mar

 

Retomo la presentación de los cinco géneros en los cuales participé en Grupo Búho.






Los domingos por la tarde es motivo de visita a la Residencia. La abuela siempre habla de cosas fantásticas. Mi madre dice que no le haga mucho caso, que a su edad la cabeza no riega bien y confunde hechos y realidad. No estoy de acuerdo con ello. La veo más lúcida que nunca.

Me cuenta de un episodio durante su juventud. Un otoño conoció a un cazador de tesoros marinos. Este llegó al pueblo atraído por la noticia de una fragata hundida cerca de nuestra costa mediterránea. Ella niega que se enamorara de él antes de conocer al abuelo. Pero su sonrisa al recordarlo dice lo contrario.

Me detalla cómo lo acompañaba al fondo del mar. Recorría la eslora de la embarcación, se sumergía en su interior, no sin temor a quedarse atrapada. Me describe con sumo detalle cada objeto que encontraba a su paso. Artículos de navegación enterrados en la arena del fondo.

Durante una de las inmersiones descubrieron un pequeño cofre. Tan pequeño que pasó desapercibido para el resto de ladrones o buscadores que por allí pasaron antes que ellos. Emergieron a la superficie llenos de emoción y deseando destapar ese tesoro. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron un camafeo en el interior. Él le hablaba de siglos mientras ella celebraba tal revelación. Antes de marchar le regaló a mi abuela el descubrimiento como muestra de amistad.

Ella me mira cómplice y yo respondo de igual manera. Ha llegado la hora de despedirnos. La abuela alarga la mano y deposita en la mía un pequeño artilugio haciendo el gesto de silencio.

No digo nada durante el viaje. Solo pregunto si la abuela vivió alguna vez cerca del mar. Mi madre dice que la abuela nunca salió de las montañas.


© Auroratris




martes, 21 de junio de 2022

NaturalezaViva





Mi participación para "Lovely Bloggers-Un reto: Una imagen"
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La ciudad es como un corsé oprimente de oxígeno y con la falsa creencia de libre movimiento. Las varillas te mantienen rígida, de vez en cuando se clavan para recordarte la postura que debes adquirir. La ciudad y su esclavitud.


Imagen de Anka Zhuravleva


Por ese motivo decidimos comprar una casa en el campo, alejadas del mundanal ruido y envueltas por la naturaleza, a veces tan salvaje que no da tregua. Pienso todo esto mientras me dejo llevar por el paisaje tan pintoresco que veo tras mi ventana. La niebla pronto se disipará y nos dejará admirar los colores de la primavera. Valentina me mira con sus ojitos de perpetua curiosidad y toda la atención concentrada en la rectitud de sus orejas. Le hablo como si entendiera cuanto digo. Acabo mis frases con un: _ ¿a que sí, Valentina? Ella asiente con un guiño o, eso me parece a mí, estoy segura de que solo ha reconocido su nombre de toda mi verborrea. En mis elucubraciones llego a la conclusión de que nuestras diferencias no distan mucho la una de la otra.

Mirando su cuerpecito ausente de cualquier pelaje ornamental deduzco que su desnudez carece de pudor, en cambio, el mío está cubierto por esa capa que la sociedad llama provocación. Esta habitación, a simple vista, se encuentra tan desnuda como nosotras, pareciera no aportar mucho y es que dentro de cada una hay un mundo por descubrir. Solo es cuestión de querer conocer más allá del físico y sus prejuicios. La ciudad nos viste con capas innecesarias.

_ ¿A que sí, Valentina?

 


©Auroratris








sábado, 18 de junio de 2022

Pesadillas










Mi agenda para el mes ya estaba cubierta. Sin embargo, se presenta no aceptando la propuesta de otro colega. Comienzo con el protocolo para iniciar su informe y conocer el motivo de su visita. Me cuesta mantener su mirada inquietante, no es nueva para mí, hace que me sienta incómoda.

Arrastra las palabras pausadamente. Argumenta que no está aquí por él, sino por mí. Me acomodo en el sillón en un intento de demostrar interés o aplomo, la verdad es que quiero escapar. Nada de mi cuerpo responde al instinto de huida. No tengo escapatoria ante su presencia.

Comienza narrando una historia inverosímil sobre un psicoanalista y sus ínfulas de todo poderoso, experimentos sobre el control de la mente para poseer la voluntad de cualquiera. No alcanzo a entender qué pinto yo en todo eso. Revela un nombre, el de mi padre, ahora todas las piezas comienzan a encajar. Temo por mi vida cuando asegura que habrá un quid pro quo. Mis intentos por controlar la situación caen en saco roto, en todo momento es él quien maneja la conversación.

Su padre perdió la vida por culpa del mío, haciéndole creer que sus pesadillas solo estaban en su cabeza. Le refiero que mi padre falleció hace años. Ante esta noticia su respuesta cae como una losa sobre mí. Alega que es justo que yo pague por el pasado. Que sus pesadillas, las heredadas, sean compartidas.

Ni es justo lo uno ni es posible lo otro, le respondo. No se heredan las pesadillas. Ahora sí. Se levanta y sale de mi consulta.

Es lo único que recuerdo desde que ingresé aquí, dicen que es por mi seguridad. Que sufro un cuadro de autolisis. No quieren creer que en cada sueño soy torturada.


© Auroratris




domingo, 12 de junio de 2022

ElViaje

 

Hace unos meses participé en un concurso de relatos,

de mi querido Grupo Búho.

Se pedía cinco estilos diferentes:

Humor, terror, erotismo, fantasía y crimen.

Satisfecha con mi tercer puesto en el pódium, 

os comparto aquí dichos relatos.  

Empezamos con HUMOR.







 

Pasé todo el año organizando las vacaciones. Esta vez me tocó a mí sorprender a mis amigos. La idea era no revelar el destino hasta llegar a embarcar. Deseaba ver la cara de ellos tanto como pisar las exóticas playas del Caribe. Me decanté por una experiencia de relax entre mojitos, música y buenas vistas esculturales.

Durante los preparativos me asaltaron con preguntas sobre el viaje. Son duchos en el tema interrogatorio sin tortura, te hacen caer en la trampa y cantas hasta la canción ganadora del próximo <<Eurovisión>>. Me preparé a conciencia ante la posible batería de preguntas.

Marcelo interrumpió mi sueño a las dos de la mañana para colarme que ha tenido una visión de nosotros en el Valle de los Reyes. Le colgué entre rezos impronunciables que los Reyes que verá están más vivos que nunca. Media hora más tarde es Carlos, el que se pronunció sobre qué ha de echar en la maleta. Mi respuesta lo descolocó: aspirinas. Son unos estrategas, pero de mi boca no saldrá ni una pista de hacia dónde volaremos.

Llegó el día en cuestión. El taxista que nos viene a recoger no deja de mirarnos de una manera descarada. Como un resorte preguntamos el motivo de su insistente análisis. El hombre quiere saber si todos viajamos al mismo lugar. Asentimos como posesos. Ante nuestra sorpresa entra en un ataque de risa ya que no entiende cómo cada uno de nosotros vestimos de una estación diferente.


© Auroratris





domingo, 5 de junio de 2022

Delirante

 




Delirante: "Vísteme de amor, que estoy desnuda"





 

Puede que yo sea la apuesta, su apuesta. Él cree que desconozco sus intenciones, lo cierto es, que ignora totalmente las mías. ¿Qué importancia tienen los sentimientos en juegos así? Me dejé seducir para ver hasta dónde podía llegar el sujeto. Comprobar cuáles eran sus armas para después mostrar las mías.

Hace tiempo que me siento vigilada. Mis alarmas se despertaron una mañana en la cafetería de siempre, el mismo tipo durante toda la semana y con una mirada que te desnuda sin que lo percibas. Eso fue la primera vez. Después me gustaba sentir esa sensación. La quemazón recorriéndome la nuca, o el nacimiento de mi escote. Ese detalle fue el detonante para que yo también me fijara en él.

No tardó mucho en lanzar el anzuelo para que yo picara haciéndose el encontradizo. Llovía copiosamente esa noche. Olvidé el paraguas en la guantera de mi coche. La salida del cine era un hervidero de gente corriendo para evitar el chaparrón. Me refugié bajo la marquesina a esperar que aflojara cuando, como un ángel caído del cielo, se presentó invitándome a resguardarme bajo su amplio paraguas. Su mano tendida y su confiada sonrisa fueron los guías para que me decidiera a dar el paso. Supe desde el primer minuto que acceder seria el comienzo del juego.

Ya dentro de mi coche agradecí su gesto, le propuse acercarlo donde me dijera, en caso de no tener cómo volver a su casa. Propuesta que rechazó. En su lugar pidió una cita para cobrarse el favor. Toda la maquinaría se puso en marcha en mi cabeza.

Mensajes, así mantuvo mi interés durante días. Unos más correctos que otros, se notaba cómo tiraba y aflojaba poniéndome a prueba. Llegó el día de la cita en cuestión. No ocurrió nada fuera de lo políticamente correcto hasta que me propuso tomar la última copa en su casa. Algo que ya tenía contemplado dentro de mi plan, por eso no me causó sorpresa alguna.

Subimos a su piso, un espacio totalmente impersonal. Le pregunté si tenía intención de marcharse o es que llevaba poco tiempo en él. Me respondió que nunca se queda en un sitio demasiado tiempo. Le sonreí acercándome.

Al besarle, fui la primera en dar el paso. Desnudarle poco a poco y a capricho fue provocando en él cierta impaciencia. Ante su asombro fui dejando caer mis prendas hasta tumbarme totalmente desnuda sobre su cama. Puro ofrecimiento.

Su vocabulario se volvió seductor, lleno de palabras melosas y alabanzas que me vestían con una caricia delirante, esto hizo que bajara la guardia y sin pensar en lo que decía dejé escapar algo que me negaba a reconocer durante este tiempo.

·         "Vísteme de amor, que estoy desnuda"

Sus dedos eran plumas hurgando entre mis pliegues, el peso de su cuerpo apresaba al mío, sujetó mis brazos con vehemencia mientras dejé que nuestras caderas se acoplaran para iniciar el rito que nos desarmara. El placer tiene el don de restar importancia a las cosas y centrarnos en recibir todas las descargas que ofrece. Las suyas y las mías fueron de alto voltaje. La química siempre estuvo ahí.

La seducción no deja de ser una apuesta.



©Auroratris



Mi participación para la propuesta de Gustab

Las Tres Palabras



DESDE AQUÍ QUIERO HACER UN LLAMAMIENTO:
TRAS COMENTAR EN VUSTROS BLOGS, 
COMPRUEBO QUE MIS COMENTARIOS NO APARECEN. 
BLOGGER ES EL CAUSANTE DE ESTE DESAJUSTE. 
SIMPLEMENTE DECIROS QUE ME ENCANTA LEEROS
AUNQUE NO SE REFLEJE EN VUESTROS ESPACIOS






miércoles, 1 de junio de 2022

ConstruYendo

 



Mi participación <<No fue fácil>>

en el blog de Ginebra Blonde.

Más participaciones AQUÍ.






Gentileza de Gine. Gracias



No fue fácil encontrar el camino después de él. A ciertas edades la vida y sus reveses se pueden convertir en una tragedia griega. Si hablamos de desamor, en todas sus variantes, ahí nos revelamos como el más desgraciado de los seres humanos. Es por eso que Malena se encontraba en aquella tesitura a sus veinte años.

Apostó todos sus sentimientos por aquella relación. Convenciéndose de que era un barco en medio de la mar, dedicada a encontrar su puerto. Y como en el juego: <<en busca del tesoro>>, se planteó que cada arribo la llevaría al siguiente, para así completar su sueño.

No fue fácil reconocer que todo aquello que había construido con amor y dedicación, naufragara una noche de verano. El mundo se le vino encima, desapareciendo el suelo bajo sus pies. Se recuerda en una conversación mínima en el intento de entender lo que estaba sucediendo:

·         << ¿Cómo deletreas amor? No lo deletreas… lo sientes>>

No fue fácil recoger los restos de aquella escena. Se vio a sí misma corriendo las cortinas de un teatro, apagando las luces y cerrando la puerta tras de sí. Comenzando a suspirar recuerdos.

No fue fácil capear los comentarios de amigos y familiares, responder a las preguntas que no tenían respuesta, ni siquiera comprensión. Asimilar que las cosas cuando pasan no queda más alternativa que buscar un plan B. Con su falta de experiencia y recursos optó por la más fácil: huir.

No fue fácil llegar a la conclusión de que, si de verdad hubiera habido reciprocidad no hubiera hecho falta magnificar nada, ni justificar todo. Frente a un mar inmenso comenzó a trazar su plan de amor propio.

 

©Auroratris

 

                << ¿Cómo deletreas amor? No lo deletreas… lo sientes>>  (Winnie de Pooh- Alan Alexander Milne)

 

 

 

Libro Abierto










sábado, 28 de mayo de 2022

11 Etapas

 





 

Se habla mucho sobre El Camino de Santiago y de sus beneficios. Amalia, no es dada a este tipo de movimiento, sin embargo, le gusta escuchar cuando alguien relata su experiencia personal junto a otros peregrinos, incluidos los de otras nacionalidades. Confiesa sentir envidia sana, efecto que se le pasa rápido cuando piensa en el momento de compartir intimidad. Es demasiado defensora de lo suyo y de su sueño, cuando más indefensos estamos. No, no es capaz de verse bajo el mismo techo o, eso cree.

Con todo este equipaje, más una mochila de grandes dimensiones repleta de enseres personales, un botiquín de emergencia y unas ganas de experimentar en la propia carne aquello que escuchó, sube a un tren con destino a Astorga para iniciar El Camino Francés.

Distingue a varios pasajeros ataviados con una indumentaria similar a la suya, en sus manos portan folletos explicativos sobre las 11 etapas que van a vivir. Desde ya comienza la camaradería, el turno de preguntas, las bromas entre unos y otros. Siente que le invade la incertidumbre de querer o no formar parte de este grupo recién estrenado.

Avanza por el pasillo hasta su asiento. Mientras coloca el equipaje, estudia de soslayo a su compañera de viaje. No parece muy habladora y con un simple gesto de cabeza le da la bienvenida al lugar. Durante todo el trayecto les acompaña un largo silencio. Llegan a la estación y tanto su compañera como ella ve como el resto del grupo se dispersa para reunirse en el albergue. Es curioso, ambas han decidido hacer otro tipo de peregrinaje. Con el mismo silencio se dirigen hacia la pensión.

Todavía no ha salido el sol y ya se oye cierto bullicio. Son los peregrinos que comienzan su etapa para acabar con el tiempo suficiente de poder coger un lugar allí donde acaba la susodicha. Amalia y su compañera, libres de esta preocupación, se saludan en la cafetería con un escueto café frente a frente. Una consulta el móvil antes de iniciar el camino, la otra solo comprueba su cuaderno de notas.

Unos metros separan la una de la otra. Amalia no sabe si dejar que la alcance o simplemente seguir caminando a su ritmo. Sigue con atención cada señal para no desviarse. Finalmente deja que suceda para ir a la misma altura y así poderse presentar. Cree que es lo correcto. Descubre que su compañera viene desde Praga para hacer el camino. Dice ser escritora. El esfuerzo por hablar en español hace que le empiece a caer bien.

Poco a poco se va creando un ambiente de compañerismo entre las dos mujeres. Darina, que así se llama la extranjera, le cuenta a Amalia los motivos por los cuales va a realizar este Camino. Quiere escribir sobre él. Cuando llega el turno de ella, no sabe qué decir, cuál es la razón por la que ha iniciado esta aventura. Duda mucho de que sea por fe o por conocer a más personas. La mira y estudia su rostro cuando responde que no lo sabe, que espera conocer la respuesta cuando llegue a la Catedral y abrace al Apóstol. 

A lo largo de las 11 etapas ambas peregrinas ya saben lo suficiente la una de la otra para crear un lazo amistoso. Darina, no deja de tomar notas de todo aquello que ve y vive. Amalia se siente observada todo el tiempo, ha llegado a la conclusión de que no le importa. Realmente está disfrutando de este viaje y de la compañía.

Seguramente no han compartido tantas palabras como kilómetros. Dejan caer al suelo sus mochilas cuando llegan a la Plaza del Obradoiro. Ambas sonríen satisfechas por el alcanzado logro. Deciden ir juntas a recoger la Compostela, acabar con todo el ritual que ofrece este viaje. Dar el abrazo revelador y regresar a sus vidas, cada una por su lado, con el agradecimiento de haber compartido ya no solo el camino, siempre hay algo más que se deja en este viaje. Amalia ya lo sabe.

Está convencida de que algún día encontrará en cualquier librería el libro de Darina. Lo que desconoce es que ella será la protagonista.


(691 palabras)


©Auroratris

 


 

Relato para el Concurso de Zenda #HistoriasdelCamino