domingo, 1 de diciembre de 2019

Donde Vive El Recuerdo Por Nino Ortea








<< Castigado a Vivir >>

Comimos sin ganas ni prisas, compartimos un largo menú de silencios y miradas doloridas hasta que Susi acercó su silla a la mía y nos dimos un atracón de cariño.

<< Obligado a Convivir >>

Isabel es una mujer menuda y hermosa. De una belleza tranquila, que no necesita mejoras para destacar y en la que cualquier artificio se convertiría en exceso.

<< Condenado a Revivir >>

Me avisó entre bromas de que no tenía teléfono en su apartamento, ni interfono en su portal, por lo que, si al final decidía darle plantón, tendría que subir hasta su piso a decírselo cara a cara y exponerme a su ira proverbial. (Soledad)



Además de Dolores, la madre del protagonista, estas son las tres mujeres más influyentes en su vida. En esta novela el autor recoge en tres estadios las vivencias de Fernando. Un niño que queda huérfano a temprana edad y es repudiado por la única familia que le queda, sus abuelos. dos seres mezquinos en cariño y, sobrepasados de dinero y poder en una España franquista.

A partir de ese momento, sus tutores legales son dos personas a las que no ha visto en su vida, sin embargo, es acogido en un ambiente de cariño y fraternidad. Durante el recorrido de esta novela Nino nos desvela tanto los sueños y las inquietudes de un Fer niño-adolescente, como la reflexión y el amor en un joven Fer.

Vidas entrelazadas unas con otras, situaciones y, experiencias que nos llevan a un punto donde habita el recuerdo, el nuestro propio. Inesperados giros y sorprendentes revelaciones hasta completar con un final inesperado.

©Auroratris

Mi enhorabuena, Nino Ortea.




lunes, 25 de noviembre de 2019

TesiTura



Mi participación 
en la propuesta 
"Encrucijada"
del blog de Ginebra Blonde.
Más participaciones AQUÍ.







Hoy por hoy nada es seguro en esta vida, ni siquiera el cargo que se regenta. En todos los años como encargada de la Biblioteca regional nunca me había ocurrido algo parecido. La gente va y viene, pocos son los que ven más allá de una mujer haciendo cumplir las normas del recinto.

Durante aquél invierno empezó a acudir un grupo de jóvenes necesitados de documentación. Se pasaban las tardes entre leyes y tomos de libros donde los casos más relevantes de todos los tiempos protagonizaban una gran pila, perdiéndose durante horas.

Poco a poco el grupo fue disminuyendo hasta quedar solamente uno de los miembros. No dejaba de tomar notas e investigar en internet. El tiempo se le iba sin darse cuenta y yo, yo tenía que cerrar el lugar. Cada día alargaba unos minutos el momento del cierre. Soy una sentimental y el chico me daba pena. Veía como hacía para quedarse siempre el último y así aprovechar la ocasión para llevarse algún libro que días después devolvía a su leja.

Temía que algún superior se diese cuenta de todo aquello, simplemente negaría conocer tal actuación, me limitaría a guardar silencio para siempre. Él tampoco estaba cometiendo ningún acto de vandalismo, yo repasaba el libro en cuestión cuando lo dejaba y nunca vi nada extraño. 




El tiempo pasó entre mi temor a que fuese descubierto y su afán por alcanzar su objetivo. Todavía recuerdo su última aparición, miraba nervioso a todos los lados así que me limité a dejarle espacio. Pasados unos minutos se marchó dejándome un saludo afable y una gran sonrisa. Como siempre, fui a revisar el libro que había dejado, al mismo cogerlo cayó una nota donde pude apreciar mi nombre, al abrirla un inmenso gracias ocupaba toda la cuartilla.


©Auroratris





jueves, 7 de noviembre de 2019

Tú(Mi)Impulso



Mi participación 
en la propuesta "Impulsos"
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El mal tiempo golpea en mi ventana mientras los buenos recuerdos asaltan mi mente. Frente a mí, el fuego instintivamente dibuja aquél juego que una noche confesamos en este mismo sillón. La caricia del vino por mi garganta hace más placentero el cobijo donde poco a poco me voy sumiendo.

Los recuerdos nunca vuelven con todos los detalles, solo con aquellos que arrancan mixturas de emociones. Como la del deseo en tu rostro cuando lentamente yo te despojaba de tu propio cinturón, cm a cm se desalojaba de tu cintura y tú clavándome la mirada mordías tu labio inferior.
 Me descubro repitiendo tu gesto.

Todavía sostengo esa imagen mientras mis manos buscan el mismo camino que tú abriste en mi cuerpo. Haciéndose alianza con mi carne me sorprende un ruido de llaves. Aquí estoy yo con este impulso en la yema de mis dedos... Y bajo el quicio de la puerta me llega tu voz...



©Auroratris






Publish at Calameo



Agradecer a nuestra querida Gine toda su dedicación.
Y a vosotr@s todo vuestro cariño.
(Regresaré en breve)


jueves, 10 de octubre de 2019

Adelina Vs MariNeRo


A veces,
Ocurre que sin pretenderlo
Te conviertes en mera inspiración
Para la magia de una pluma.
Adelina dejó que su tinta
Corriera tan bellamente
Por mi espacio.



En el silencio, la palabra que se hace sitio entre las cosas, en los más nimios detalles…

Temores en la distancia, los silencios se alargan, el pensamiento se contrae, nada debe ser perdido.

Subo los escalones que me alejan del dolor, donde los sueños están guardados y el tiempo no pasa, donde el silencio solo es amor que expresa su caricia.

Palabra a palabra, gota a gota, sentimiento a sentimiento, formando un mar, donde tu corazón navega, donde soy sirena, donde las corrientes son remolinos de fuego entre tus brazos.

©Adelina



martes, 1 de octubre de 2019

EncajeS



Mi participación 
en la propuesta "Pisando Fuerte"
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La primera vez que vi a Matisse mi vestimenta tan solo consistía en unos encajes en los pies. Es cierto que nos separaba una luz tenue y un cristal, aun así, era suficiente para dejarle con la miel en los labios, con esas ganas de traspasar el vidrío y poder tocar el producto que ahora mismo tenía ante él. La sensualidad de la música envolvía cada uno de mis movimientos. Mientras, podía apreciar cómo sus pupilas se dilataban hasta ocupar la mayor parte del ojo, su boca entreabierta de manera sinuosa hacia que me recreara cada vez más, disfrutaba al ver cómo el placer surgía en su rostro, iluminándolo.

La segunda vez, fui yo la que admiraba cada uno de sus ademanes, cómo atendía al teléfono, sonreía a los clientes, fruncía el ceño cuando algo se escapaba a su interpretación… Yo jugaba con ventaja. Siempre le vi nítidamente desde mi posición, apreciando cada uno de sus rasgos, sin disfraz donde esconderse, en tanto él veía la desnudez de una falsa pelirroja.

La tercera vez…
Dicen que las almas predestinadas acaban por encontrarse, tendré que empezar a creer sobre ese dicho. De entre todas las librerías de París acabamos por coincidir en una donde el tiempo parecía haberse detenido. Ambos buscábamos el mismo libro: “Cuando tomábamos Café de J.C Sánchez”. La casualidad quiso que solo quedara uno y, él fue el afortunado por haberlo pedido antes. Me disponía a salir de la librería cuando me alcanzó cogiéndome del brazo. Ante mí sus ojos y el libro delicadamente envuelto me estaban invitando a un café.


©Auroratris






martes, 27 de agosto de 2019

Viajando(Nos)




Mi participación 
en la propuesta "Hacemos las maletas"
Más lecturas AQUÍ.






Llegó tarde del trabajo, cansado y hastiado de todo cuanto le rodeaba, le recibió la indiferencia de Milord, un gato azul que habitaba en la casa antes que ellos. Mientras avanzaba por el pasillo, camino del dormitorio, fue recordando el día que visitaron aquél ático por primera vez, como esta noche y como siempre, lo primero que vieron al abrir la puerta fueron aquellos dos ojos profundos. Desde ese mismo instante supieron que habían llegado a su destino.

  •           ¿Cómo deshacerse de alguien que te recibe con mimos? --Es lo que ella le dijo a la vez que lo recogía del suelo y lo estrujaba contra su pecho--. Además… lo gatos dan buena suerte –Apostilló con una sonrisa y mirándole mimosa.
  •           En caso de vivir en China –Dijo quedándose solo.


Para cuando acabó la frase, ella ya se estaba dirigiendo hacia todas las dependencias pidiéndole a Milord que le enseñara la casa. Acababa de ponerle nombre. Se reconoció sonriendo ante aquél recuerdo.

Se quitó la ropa con cuidado, sin dejar de observar la sutil forma que se dibujaba bajo la sábana. Sabía que bajo ella un cuerpo tibio lo esperaba. Se deslizó dentro de la cama hasta abrazar la calidez que de ella emanaba, se acopló a su cuerpo besando su nuca, sus brazos la rodearon atrayéndola contra sí. Se oyó un leve gemido como de agradecimiento y una respiración pausada. El calor de los cuerpos se iba acrecentando, como la hoguera de un hogar, in crescendo para abrigar ciertos momentos.

Pese al tiempo que llevaban juntos, ambos eran dos volcanes que entraban en erupción cada vez que sus manos se recorrían provocando con cada caricia que la piel se levantara, se dilatara cada poro para respirarse la esencia del otro. La generosidad de sus pechos tenía la medida de sus manos, las caderas, como piezas de puzle, se fueron encajando, sintió cómo él se adentraba, poseyéndola, pulsando en sus entrañas toda la excitación. La respiración a su espalda la erizaba con cada envite, algo que a él le provocaba bastante porque sentía cómo ella lo envolvía. Ambos sabían cómo y qué, conocían cuánto y por qué… se movieron de manera sensual dándose todas las respuestas hasta que las respiraciones y los latidos se fueron amansando. Él quedó dormido sobre la almohada de sus senos soñando que ese era el mejor viaje.  Ella lo hizo mientras jugaba con los rizos que la cubrían… su aventura salvaje se llamaba ÉL.


©Auroratris








martes, 6 de agosto de 2019

El MiMo de Chema


Lo bonito de conocer
A las personas,
es que acaban quedándose en ti.
Muchas gracias mi apreciado Chema.

Y por último, quiero agradecer a tod@s y a cada un@ de vosotr@s vuestras felicitaciones
y muestras de cariño. 
Gracias por vuestra compañía y vuestro tiempo.
Un año más que mi corazón se hace más grande.