miércoles, 2 de septiembre de 2020

LosNoCuerdos



Mi participación en la 
propuesta "Calendario de Verano" 
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Podría haber sido en cualquier otro lugar, pero ocurrió en este. Con cualquier otra persona, pero pasó con él. Ni el uno ni el otro lo esperábamos. Sucedió así, tan de repente que no nos dio tiempo a procesar lo que estaba pasando.

Sustituciones de verano para el Memorial Clinic. Ambos habíamos estudiado la misma especialidad en la misma facultad de la misma ciudad. Al terminar la carrera de medicina tomamos caminos distintos y todo aquello que prometimos se fue diluyendo poco a poco. La juventud y las ganas de explorar otros campos nos devoró.

  •          ¿Cuántos años han pasado? -  Fue la pregunta que quedó suspendida entre los dos cuando nos chocamos literalmente al salir del ascensor.

Quedamos para cenar juntos. Apenas nos veíamos durante el turno. Él tenía su consulta en la planta de seniles y yo en el módulo cuatro. Dos locos en el mundo de los no cuerdos. Hasta eso nos pareció atractivo. Las próximas semanas así lo demostraron.

Llegué a la cita cinco minutos tarde recordando mi seña de identidad de aquél tiempo cuando éramos algo más que amigos. Todo lo compartíamos, incluidas las chuletas y las pellas.

Nos bebimos con los ojos junto a una botella de Miraval Rosé, fue como si el tiempo no hubiera hecho mella durante el mismo. Así que los postres se dieron entre risas y susurros en mi habitación de residente. Lo importante era no llamar la atención. Craso error, todos se enteraron a la mañana siguiente cuando le vieron salir de mi cuarto. ¿Nos importó? Mas bien poco, ya que durante las próximas semanas se repetiría casi cada día.

Los meses de verano se sucedieron tan deprisa como el agua lo hace entre los dedos y, el contrato expiró. No puedo decir que se haya recuperado lo perdido tampoco que lo ocurrido vaya a ser el principio de algo. Este encuentro inesperado nos ha hecho reflexionar sobre esas segundas oportunidades que se dejan caer en aquellas personas que una vez se tuvieron, dejándose un poso tan bonito que merece la pena otra vuelta en la misma vida.

No ha sido una experiencia vacacional… pero esta vez se puede decir que lo disfrutamos como tal.


©Auroratris






viernes, 31 de julio de 2020

ElLazoNegro








Siempre fui dada a la ensoñación o a la invención de historias surrealistas. Me gustaba y me gusta crear un mundo donde poder escapar en situaciones cuando el subconsciente da el pistoletazo de salida. Me encuentro afinada contra el pequeño muro de esta terraza que, ya considero mi Atalaya. Apoyada sobre una mano, la otra dibuja pequeños infinitos en la superficie. Fijo la mirada a lo lejos, en un paisaje reconocido por mí, cada montículo, casa, paraje… Reparo en una casa de estilo señorial del siglo pasado, su aspecto deteriorado, derruido, me hace pensar en miles de testimonios vividos entre sus paredes. Los propios habitantes a lo largo de su vida.

Me veo rodeándola, la maleza roza mis piernas, el ruido de la naturaleza enmudece el sonido interior. Recorro la fachada desde mi posición descubriendo unos balcones vacíos como cuencas de ojos sin vida. La entrada es una gran boca que invita a pasar, donde antes hubo una puerta ahora solo hay espesura y tiempo. Siento la llamada de la casa, como si estuviera viva, como si pidiera compañía.

Traspaso el umbral y me introduzco en ella. Tras unos minutos mis ojos se han acostumbrado a la penumbra, el interior es pura ruina, sin embargo, no deja de mostrar el señorío de aquella estancia. Restos de papel en las paredes, todavía queda alguna baldosa que habla de su elegancia. No hay muebles, las puertas que separan las distintas habitaciones hace tiempo que dejaron de hacer de centinelas.

Oigo un ruido en la planta de arriba. Debería de haber sentido inquietud, al contrario, me dispongo a subir por la escalera, o mejor dicho, la huella de lo que allí hubo. Repaso las salas una a una, me dejo llevar por el sonido hipnótico.

Estoy ante una habitación en semipenumbra, el ruido proviene de allí. Me adentro y puedo comprobar cómo un balancín se mueve, cruje con cada movimiento. Me acerco hasta ponerme frente a él. Sigue con su vaivén ausente a mi presencia. Intento posar mi mano sobre el respaldo para detener el balanceo. No lo consigo. Hay una fuerza que lo mantiene en ese viaje continúo.

En ese momento surge una voz que me invita a sentarme cerca. Sorprendida me dejo caer esperando alguna orden. La cual no viene, en su lugar continúa hablando mientras voy percibiendo la silueta de una mujer anciana, meciéndose, con la mirada perdida más allá del ventanal. No siento miedo, ni estupor, tan solo sigo expectante ante el acontecimiento que presencio.

Me habla de las almas que no consiguen alcanzar su paz. De las promesas que se hacen en vida y luego se olvidan. De los juramentos de amor, de los duelos. Me cuenta la historia de un lazo negro a modo de luto durante un tiempo tras la partida de alguien a quien se aprecia. Entonces me mira y me pregunta si yo me lo pondría para ella. Asiento a la vez que noto como algo roza mi muñeca. La levanto a la altura de mis ojos para comprobar el adorno que la envuelve. Acto seguido regreso la mirada al vacío que ha dejado el balancín. No hay rastro de todo aquello. 



Continúo sentada y es mi turno de hablar, sé que me escuchará porque conoce el motivo de mi visita. Le hablo de la presencia que me nombra y luego se desvanece dejando en el aire la sensación de compañía. De a quién creo que le pertenece y lo que significa para mí que sea de él, mi abuelo. Callo durante unos segundos esperando algún gesto que me adelante su escucha. No sucede nada y sigo contando mi vivencia. Tras acabar con mi relato me dispongo a salir del cuarto, es entonces cuando vuelvo a escuchar el crujir de la mecedora. 

Me vuelvo para ver su rostro una vez más, su mirada se clava en la mía mientras recita muy despacio que le pregunte qué es lo que quiere, que hable con él. Cierro los ojos soltando un suspiro y en ese momento todo vuelve a desaparecer.

Salgo de la casa algo contrariada. La miro al mismo tiempo que rozo la tela que circunda mi muñeca.

Me recuerdo que sigo en la realidad de un confinamiento.


© Auroratris


 




domingo, 26 de julio de 2020

MiGratitud



La Gratitud y el Cariño 
son dos Versos que al unirse
forman un Poema de Amistad. 
Y eso Somos Nosotros
Mis Querid@s Amig@s.
Una Poesía nacida
de un Abrazo Sostenido.

Gracias de corazón por tanto y por todo. 
Gracias por Ser y Estar.
Gracias por Vuestro Cariño y Amistad
a todas las personas que habéis estado 
de un modo u otro
dejando vuestra felicitación, 
y haciendo de este día un 
Día Especial.




Athenea



María Dorada



Dulce



Ginebra Blonde



Campirela




Precious




Lunaroja



Alma



Chema



Dafne



Siby



Lúcas



Mag



Poema Regalo de AS

Cuando en el horizonte
emerge la luz crepuscular
todo en ti es luz
como si todas las luciérnagas
Te besaran.
En tu cara
hay un resplandor que ilumina
la noche
como una chispa chispeante
reavivando sueños!

AS





V...Flor





viernes, 17 de julio de 2020

LosMuertosNoDanBesos


 

 

A lo lejos se oye el sonido de un saxo que unido a la madrugada despierta la sensación de querer paralizar el tiempo. Doy mi último trago de agua antes de volver a la cama donde me espera la tibieza de tu cuerpo. Me arrebujo junto a él y sigo escuchando esa melodía.

Te haces el dormido, lo sé, puedo percibir tu respiración semi-agitada, el dulce vaivén de tu pecho bajo mi mano, hasta puedo sentir cómo se eriza tu piel cuando notas el calor de la mía. Son estos los momentos donde empiezo a creer en la danza de la vida, la conjugación perfecta donde todos los acontecimientos se enzarzan para crear nuestro propio Universo.

Te sorprendo mirándome de reojo, ya te dije que no era buena idea alquilar una habitación frente a un cartel luminoso, que delataría cada movimiento nuestro. Adoré tu risa cuando dijiste que no asistir a nuestro propio encuentro sería un puro despropósito. Que lo nuestro nada tiene que ver con el título de esa película “los muertos no dan besos”, y así lo ibas a demostrar.

El eco de ese recuerdo acabó por delatar este insomnio que tan bien conoces, al igual que cada sensación que despiertas cuando me acaricias y yo me expreso como una gata que pide y exige ese toque mágico que me eleva como una nota hacia la noche.

Y no hay más desvaríos ante esta realidad que nos revela tu cuerpo y el mío. De esta viveza que se apodera de los deseos hambrientos. No conozco otra manera de aplacar esta hambruna que nos asola cuando nos miramos fijamente y empezamos a comprender el guion que viene a continuación. La reflexión del erotismo bajo el influjo de estas cuatro paredes.

 

© Auroratris

 

Participación en el blog de Rebeca Gonzalo








domingo, 12 de julio de 2020

DiarioDeAbordo






Me escapo, hoy he huido muy lejos, tan lejos que me he perdido, no solo entre las ramas de aquellos árboles que franquean el camino. A lo lejos, la brisa mueve la primavera y yo siento celos y envidia. Me pregunto si soy o seré recuerdo en aquellas personas con las que me crucé en la vida, si lo seré en ti y de qué manera. Si todavía me guardas rencor por haber dejado aquella conversación a medias.

Miro al cielo y este acoge a mi mirada y a mi pensamiento, las nubes se mueven deprisa, estoy tumbada sobre el piso de esta terraza tan conocida y estudiada. Al menos el sol me baña, me hace sentir que la vida sigue afuera y a veces, se cuela en las almas confinadas. Echo de menos, pero no sé qué o a quién. Tal vez sea a mí misma y no lo sepa. Creo que sí, que añoro a esa loca que reía por todo y nada.

Las lágrimas se han rebelado, cansadas de este encierro han salido aun a sabiendas de que pueden ser sancionadas. Todo les da igual. Pero las muy pícaras lo hacen bajo esta lluvia de abril, confundiéndose entre las gotas que resbalan por mi rostro han decidido romper con esta clausura impuesta.

Sigo mirando al cielo, ahora es plomizo y sin embargo me acojo a su belleza y a su libertad. Extiendo los brazos como si pudiera alcanzar un trocito de esa sensación, y me digo… “Un poco más, un poco más y ya está”. Soy consciente de que me he calado hasta los huesos, si alguien me viera pensaría que he perdido la cabeza, o en cualquier caso que la estoy perdiendo por días. A lo mejor es lo más sensato para poder sentirme Viva.

 

 © Auroratris

2/4/2020



Relato presentado para el concurso de ASAPME durante el confinamiento.
#MicroRelatosEnCasa






sábado, 27 de junio de 2020

¿Soñ(Amos)?

 

 Mi participación para 

" Despeg(Amos)"

del blog de Ginebra Blonde.

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No sé cómo mis pasos desembocaron en aquél Night Club, tal vez fueron las notas de un piano que se dejaron oír levemente mientras esperaba la llegada del taxi que me llevaría a casa. La noche no estaba yendo todo lo bien que me hubiera gustado, así que me adentré instintivamente y lo primero que vi fue a él tocando una pieza que me trasladó a mis felices años en Luxemburgo.

Creo que se dio cuenta de que le estaba mirando de manera hipnótica ya que pronto iniciamos un juego de miradas. Había olvidado cómo se seduce o coquetea, acciones que solo uso en mis novelas. Sí, soy escritora, amo la literatura más que ella pudiera amarme a mí. Las editoriales son ese muro que salvar para poder completar ese amor.

Su voz interrumpió mis desvaríos, pidió permiso para sentarse a mi mesa. Con esa sonrisa era imposible negarle cualquier petición. Me sorprendió ese pensamiento. Pero ahí estaba yo compartiendo una copa con un desconocido y su mirada de coca—cola. Había acabado su turno, normalmente abandonaba el local en ese instante, pero no pudo resistir mi sonrisa de frambuesa. Así mismo lo dijo, y eso provocó que esta misma se ampliara y en mi cabeza se instalara el típico: ¿en serio ha dicho eso?

No pude evitar hablarle de su simpatía pero que en temas de seducción iba algo desfasado. Tema que más que molestarle le interesó. Así que empezamos un hilo de debate sobre maneras de entrar a las mujeres o a los hombres. Sin darnos cuenta la madrugada fue avanzando hasta que alguien dijo que el local estaba a punto de cerrar.

En un momento de nuestra conversación se coló: <<una última copa en su casa>>, a la que acepté. Y otra vez apareció esa incredulidad en mí. ¿En serio iba a ir al piso de un desconocido para tomar una última copa? Pues sí, una vez más allí estaba yo y el pianista encantador.

Si alguna vez me hubieran preguntado si había pensado un encuentro así, hubiera dicho rotundamente que no. El amanecer de la ciudad nos acompañó mientras hablábamos de ese sueño de triunfo, de los pasos y caídas con las que nos encontramos y de los sorbos dulces cuando conseguimos el deseado logro. Y allí mismo, en aquella terraza rodeada de hortensias coincidimos en que los sueños siempre hay que perseguirlos por muchas negativas que nos encontremos.  Un café más tarde y varias miradas cómplices sonó ese esperado: ¿Soñ(amos)?


©Auroratris

 

 


domingo, 14 de junio de 2020

AmorCósmico






Cogí las Estrellas de tus Ojos, y entonces hice un Mapa para guiarme en noches como esta donde me quedo absorta contemplando la oscuridad de la pantalla, ver cómo el diminuto punto luminoso va desapareciendo poco a poco, tan semejante a todo aquello que un día creamos.  Un Amor Cósmico, Fugaz como Lágrimas de San Lorenzo, las mismas a las que un verano le concedimos la Voz de nuestros Deseos.

Y después, las Estrellas, la Luna, todas se han apagado, me dejaste en la Oscuridad.  

 Este sueño no tenía sustento, por eso aquél castillo que se elevaba en las Nubes de nuestro invento se fue derrumbando con cada sacudida que asolaba los débiles cimientos de un Torpe Amor.

 Aun en la oscuridad sabía que de algún modo encontraría el camino de vuelta, que regresaría cada noche donde alguna vez Fui-Mos algo más que un sentimiento o la caprichosa alineación planetaria que los entendidos pronosticaron aquél año. Me permito recrearme en ese Cielo de emociones donde una vez brillé más que el Sol. Me alimento de recuerdos, puede ser, 

            sin embargo, 

                   a veces pienso, 

                                 más bien creo que,

                                                  ambos nos quedamos latiendo a Oscuras.

 

©Auroratris

 



Prouesta para el blog de Rebeca Gonzalo

#FuegoEnLasPalabras