No niego que tenía “urgencia” por <<devorar>>
este libro. La mayoría de vosotros bien sabéis el motivo, nuestra querida
Ginebra nos invita a formar parte de su precioso Sueño. Me siento muy orgullosa
de haceros llegar esta humilde presentación y sobre todo, de tenerla como
amiga.
Leerla en estos
tiempos que estamos viviendo, en esta realidad que ahora mismo nos acontece, se
puede decir con total seguridad que muchas veces la realidad supera a la
ficción. Una pandemia, la incongruencia y el caos están servidos. Ahora más que
nunca, quien tenga este libro en sus manos no necesitará de mucha imaginación para
ver reflejado este sinsentido ya que, por desgracia el que más y el que menos
lo está viviendo en su día a día.
Desde el prólogo ella tiende su mano y nos convida a
adentrarnos en la aventura que está por descubrir. Ginebra nos presenta de
manera muy personalizada a cada uno de los distintos personajes. Pero, sobre
todo, dos mujeres, dos protagonistas en donde recae todo el peso de la acción. A
través de ellas y sus reflexiones, la manera de ver la vida y la muerte, la
situación real y las distintas posibilidades de atajarla. Sus palabras, como si
de una sola persona se tratara, son el complemento donde se apoya el resto de
vidas que van surgiendo. Como una red de conexiones donde te das cuenta que
cada personaje es el complemento del anterior.
En toda la trama no he podido evitar verla a ella, sus
palabras, su fuerza, su talento y su creatividad y es que, ya nos avisó de que
estaba compuesta por pinceladas de su vida. Una narrativa rica en vocabulario,
términos que nos trasladan a otra cultura tan noble y honorífica como ella
misma lo es. La portada bien la representa, tanto a Ginebra como a los
elementos que aparecen en la novela.
He querido saborear cada fragmento. Retener el
maravilloso mensaje que no deja de latir en toda la obra. Es de imperiosa
necesidad felicitarla, darle mi más sincera enhorabuena pues ha logrado de
manera fehaciente que me emocione, ría, llore como una boba y… sobre todo, que me
haga partícipe de esta historia donde en ningún momento baja de intensidad e
interés.
¡¡¡¡ENHORABUENA,
MI QUERIDA GINE!!!!
Las despedidas siempre son
evocadoras; son como ese libro que acabas de leer y que guardas en la
biblioteca siendo consciente de que lo que encierran sus páginas seguirá
formando parte de tu pensamiento, alimentando de alguna manera todas esas
emociones que te proporcionó. Sabemos que volveremos a vernos; es parte de
nuestros planes de vida, de esa vida que parece que ahora comienza, pero mucho
más curtida y arraigada a todos los sentimientos que surgieron y se
fortificaron en el trayecto de esta historia. (Juliet)