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sábado, 3 de agosto de 2024

MiLU

 

Mi participación en la propuesta "Un verano de fotografía"

del blog de Ginebra Blonde-

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Obra de Théo Gosselin



El mismo nombre habitando en distintos pajaritos. Cada verano se repite la historia: el calor saca de sus nidos a estos pequeños seres que todavía no han terminado de formar su experiencia en la vida. MiLu, es diminutivo de mi Lucero, caen del cielo, por ese motivo les llamo así a cada uno de ellos.

Les encuentro en la calle acurrucados en un rincón. Sé que algunos no llegarán a sobrevivir más que unos días bajo mi cuidado. Otros, han corrido mejor suerte y los he visto partir, perderse en el cielo junto a sus congéneres. Pienso que, mejor eso que ser devorados por algún gatito o, aplastado por la rueda de un vehículo, y lo que es peor, algún zapato mal intencionado.

MiLu viene a casa conmigo, es el centro de atención de mis gatos. Ellos, cautelosos, olisquean sin otra intención. Es como tener a un bebé al que hay que alimentar cada cierta hora. Su indefensión me provoca tanta ternura que me consagro para la misión de ser su protectora.

Pongo todo el mimo y el cuidado en alimentar a MiLu, hablándole, sujetando su frágil estructura siento el latido de su minúsculo corazón, el peso casi etéreo y su mirada confiada. Su boca es más grande que su cuerpo, es curiosa esta contrariedad anatómica.

Me armo de paciencia recolectando insectos, darle agua es toda una operación. A veces, le doy migas de pan impregnadas en leche. Una vez, descubrí que la tortilla francesa también es de su agrado, trocitos minúsculos de jamón de york.

Y así, poco a poco,  aprecio en MiLu otra mirada, otra energía. Sus movimientos son más rápidos, a su manera pide salir de la caja donde ha estado resguardado todo el tiempo. Contemplo con admiración su evolución y me siento orgullosa de su supervivencia.

Ha llegado el momento de la despedida. Salgo al monte, le llevo conmigo, sé que será la última vez que lo pose sobre mis manos y vea su inocente mirada. Admito que su confianza me desarma y rechazo deshacerme de él. No me pertenece, me digo, en un solo gesto con la mano impulso su vuelo, veo como desaparece perdiéndose ante mi vista. Convirtiéndose en un punto lejano y un recuerdo estival que ya no podré olvidar.

Regreso sin dejar de mirar al cielo. Cientos de MiLu me acompañan con su alegre algarabía. Me sonrío porque estoy convencida de que el año próximo volveré a cuidar de otro. Al llegar a casa me reciben unos ojos que destellan interrogación ante una caja vacía con una pluma huérfana en su interior. Pronto olvidarán esta aventura y a MiLu.


©Auroratris

 







martes, 16 de julio de 2024

Ostentación

 

Mi participación "Un Verano de fantasía"

Del blog de Ginebra Blonde.

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Obra Théo Gosselin

 

Fue una locura, todavía sonrío al recordarla y no me importaría repetirla. Dicen que dos son compañía y tres es una multitud. Ahora, discrepo desde que el tercer elemento fue tu moto; el cuarto, la velocidad; el quinto, el viento pegado a mi cara y mi cuerpo desnudo; el sexto, la aventura del paisaje; el séptimo, lo desconocido…

Está bien, dejaré de enumerar el equipaje de aquel verano rumbo a ninguna parte y me centraré solo en ti. Ya vuelves a prestarme atención, Señor Narcisista. No solo llevo clavado el rugido de aquel motor, también fueron clave o clavo para mi mente tus palabras. Las promesas de tu fisionomía en cada curva pegándose a mi desnudez. Aquellas vacaciones fueron toda una provocación a la indecencia. Gané la apuesta, ya sabes de lo que soy capaz cuando se me reta.

Conozco bien esa sonrisa entre pícara y traviesa mientras planeas alguna ocurrencia de las tuyas. De las que no defraudan y siempre suman. Sé que no me preguntarás, das por hecho que estoy de acuerdo. Y a mí me vuelve loca cuando solo me pides que te acompañe rompiendo mapas y perdiendo brújulas.

No tardes, ya conoces mi respuesta.



© Auroratris







jueves, 4 de julio de 2024

PuroSurrealismo

 

Mi participación en la propuesta "Surrealismo"

en el blog de Ginebla Blonde.

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Artist - Robin Isely)



Disfrutamos de unas vacaciones en un resort africano, concretamente Tanzania. No entraba entre mis destinos favoritos, pero me sumé a la locura de mi amiga. Siempre se queja de que nunca la acompaño en sus iniciativas.

Los días se dividían entre visitas guiadas a los distintos poblados y aldeas de alrededor, pequeños safaris por la reserva, baños en la piscina del resort, masajes y relax. La orden era que nadie saliera del recinto bajo ningún concepto si no quería ser devorado por animales salvajes.

Durante el safari contemplamos a varios de ellos, hermosos y elegantes los felinos, no parecieran tener mayor peligro, los cachorros se asemejaban a unos adorables gatitos. Me sentí muy atraída por ellos. Hasta se les veía sociables. Los elefantes me parecieron unos torpes muy graciosos, sobre todo los más pequeños. Así fuimos conociendo la fauna y la flora del lugar. Costumbres y una cultura muy diferente a la europea.

La última noche celebramos el fin de nuestra estancia. Hubo algo en mi comida, o en todo caso, mi bebida. Es una hipótesis. Recuerdo nítidamente todo lo que ocurrió en aquella selva idílica. Desde entonces me persigue una visión de la más surrealista.

No distingo si fue un sueño o realidad. Solo sé que sentía calor y estaba sentada en el borde de la piscina con los pies dentro del agua. Los demás seguían dentro, divirtiéndose. Algo se movió en la oscuridad, vislumbré el acercamiento pausado de dos faros sobresaliendo de allí. La tenue luz dibujó su forma felina. No hubo miedo en mí, en la leona sentí solo su interés.

Sigilosa se posó a mi lado, me contó una historia sobre mis antepasados. Se ofreció a mostrarme el lugar en el cual se inició todo. Me vi sobre ella, desnuda de pudores y vestida de una fuerza que jamás había sentido. 

Cortesía de Ginebra B.

En plena noche recorrimos una larga distancia hasta salir de la reserva. Ella insinuó que nos encontrábamos en el sitio al cual yo pertenecía. No podía ser, no la quise creer. Decía que no me dejara engañar por mi forma humana. Las dos éramos una y pertenecíamos a aquella tierra. El lado irracional se transforma en persona para explorar lugares que el lado racional no puede visitar. Es por eso que cada personal tiene su animal, su alma gemela en algún lugar del mundo.

Al día siguiente, uno de los empleados me despertó. Continuaba en el borde de la piscina, sentí un dolor punzante en la cabeza y la sensación achacosa que dan las agujetas. Ese sueño me había dado caña. Le quise dar las gracias al trabajador antes de volver a mi habitación. Guiñando uno de sus ojos me respondió y su respuesta me dejó abrumada:

“Regrese cuando quiera, está en su casa”



©Auroratris 




Mi participación




miércoles, 3 de abril de 2024

DulcesFlechas

 

Mi participación en la propuesta "Motivación"

del Blog de Ginebra Blonde.

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Obra de Kris Lewis

 

En todo inicio acompaña una motivación, hacerlo bien para conseguir el reconocimiento de los demás. Con el paso del tiempo una logra entender que eso es una falacia porque nunca llueve a gusto de todos, intentar agradar a todo el mundo es una tarea ardua e infértil, siendo una misma la más perjudicada.

Me llamo Montse, y soy de un pueblo tan pequeño y aislado que hasta su nombre es difícil de pronunciar. Mi futuro estaba predestinado desde el mismo día que nací. Ser niña después de tres hijos varones me otorgó un título que nada tenía que ver con los sueños que iban creciendo dentro de mí.

Se me crio entre tareas del hogar, faenas del campo. Se me dio una educación entre sumisa y servicial. Hasta se pensó en quién sería mi futuro marido. Yo, que soñaba con ver mundo y experimentar aventuras. Durante un tiempo ejercí haciendo lo que de mí se esperaba. Aun así, todo eran reproches y regañinas, porque, según ellos, no ponía interés ni cuidado en mis quehaceres domésticos. «Todo cuanto te decimos es por tu bien, hacer de ti una gran mujer». Esa frase lapidaria era como una dulce flecha que me hundía en la más triste desmotivación.

La diferencia de edad entre mi hermano mayor y yo nos separaba tanto como nos unía la pasión por los libros. Se nos daban bien los estudios. Solo que él sí tendría la oportunidad de demostrarlo yendo a la Universidad, mientras que yo seguiría soñando con aires de libertad.

Mi adolescencia la recuerdo algo tumultuosa porque salió a batallar la rebelde que llevo dentro. Eso ocasionó algún que otro momento desagradable para todos. Al llegar a la edad adulta comprendí que hiciera lo que hiciera siempre habría malas críticas.

Tomé una decisión si no drástica, sí definitiva para mí. Salir del nido, abandonar la zona de confort y presentarme al mundo con todos mis defectos y virtudes. Hacer lo que se me da bien simplemente para conseguir mi propia satisfacción personal.


No fue un camino de rosas compaginar estudios y trabajo, pero tenía una meta y no hay nada como la motivación para mover montañas. Para eso tuve que abandonar la casa familiar, el yugo patriarcal y demostrar, siempre demostrar la valía que se tiene, aunque no hagamos lo mismo que los demás esperan de una.

No es que yo quisiera un título honorífico, es solo que mi pasión me llevó a disfrutar de lo que hoy soy.


©Auroratris

 

 


Mi participación













domingo, 3 de marzo de 2024

EnajenaciónMental

 

Mi participación en la propuesta "Metáforas"

del blog de Ginebra Blonde.

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Cortesía de Ginebra Blonde 




Obra de Katie Watersell


Manolita le espera como la primera vez, porque siempre hay una primera vez para envolverse en aras del amor, sentir el leve mariposeo acariciando la tripa y dejar que el tiempo transcurra porque no hay otro modo mejor para hacer.

Manolita se deja llevar por el ensueño que da estar siempre en las nubes o tener la cabeza llena de pájaros, pero de esos exóticos que habitan en cualquier playa más allá del desierto. Ay, Manolita vive este amor como si no hubiera un mañana y cada minuto contara como una vida. Aunque, Manolita ya tiene a su espalda varias vidas y esta, que podría contar como la séptima en los gatos, ésta, precisamente es la que está sintiendo con más ahínco y más intensidad.

El amor es un síndrome o un virus, todavía está por determinar. Pero Manolita ya le ha puesto nombre a esta naturaleza de enajenación mental. Ella le ha llamado: el Síndrome Áurea, por la perfección anímica que otorga este estado, además de la física. El amor embellece cubriendo en tono pastel la calidez y el rejuvenecimiento, y si viene acompañado por unos ojos de tormenta, nada ni nadie podrá salvar a Manolita del huracán.


©Auroratris

 




Mi Participación 






viernes, 2 de febrero de 2024

Orestes

 


Mi participación en la propuesta "Un nuevo mundo"

del blog de Ginebra Blonde.

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🎨Chie Yoshii


 

Cortesía de Ginebra Blonde ♥




Mírala, ahí va como una Reinona o una Diva de otro tiempo mucho más anterior a este que vivimos tan precario. Dicen de ella que tiene el poder de escuchar el pensamiento a través de los oídos de un felino, su nombre, Orestes. Que su poder es tal, que allí donde la miseria se instala ella otorga riqueza, pero no una riqueza material y superflua, sino aquella que genera paz y bienestar a las enfermedades del espíritu.

Oí decir que las anteriores guerras cesaron por la petición de un niño, el cual la invocó día y noche hasta que el rezo fue escuchado por Orestes. Fueron muchos los lamentos causados por las equivocaciones de los poderosos. El poder tiene la capacidad de anular el sentimiento empático, ella el don de devolver equidad al mundo.

Ella sabe anular las miserias, concede los deseos haciendo realidad cada petición nacida del corazón. De su verdadero nombre nadie sabe, nadie habla sobre su procedencia, pero todos coinciden en que solo aquellos que sufren impiedades son conocedores de su naturaleza y de su auténtico estigma.

Ahí va, paseando la verdadera justicia que todos merecemos.

 

©Auroratris







Mi participación






domingo, 31 de diciembre de 2023

ÚltimoDeseo

 


Mi participación en la propuesta "Deseos"

del blog de Ginebra Blonde.

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Foto cortesía de Ginebra Blonde 


Obra de Ginebra Siddal


Todos somos dados a desear aquello que más nos gustaría. Mabela creció siempre elaborando una lista sin fin. Tenía un pozo de los deseos, uno que ella misma construyó. Cuando Sandalio nadó hasta el cielo de los peces, ella aprovechó la vieja pecera para llenarla de purpurina dorada, por eso de darle un toque mágico. Colaba su cabeza en un ritual algo ridículo y esbozaba su deseo en un susurro.

De niña deseó ser adoptada cuando discutía con sus padres, o hija única cuando lo hacía con sus tres hermanos. Además de pedir hasta la saciedad todo tipo de juguetes que anunciaban por TV. Durante la adolescencia deseó ser la chica más chic del instituto, otra de las tonterías que hoy en día la hace reír. O cuando deseó el mismo vestido que su mejor amiga para el día de su boda. Bobadas o caprichos mal gestionados.

Ya no desea nada de eso, ni siquiera que le toque el gordo en Navidad. Todo aquello se ha esfumado igual que su juventud.

Es NocheVieja, todo está listo para las campanadas. En un último balance, ella mira a su alrededor, a la familia que ha creado, a los suyos. Sosteniendo su olvidada pecera, retalla en voz alta su único deseo desde hace tiempo:

ojalá, estemos siempre juntos.


 

©Auroratris


Y con esta entrada aprovecho para dejaros mis mejores deseos para este Año Nuevo.

Que la salud, las musas, el amor, los sueños y todos vuestros deseos y proyectos, se cumplan a lo largo de este Año 2024.


FELIZ AÑO NUEVO!!!!

💫💫🥂🥂💫💫








Mi participación







domingo, 3 de diciembre de 2023

Leyenda

 


Mi participación en la propuesta

del mes de Noviembre "Samhain",

del blog de Ginebra Blonde.

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Obra de Rusty McDonald


 

Poco recuerdo de aquella noche. Desde entonces. no hay aniversario que no se celebre en el que yo no esté presente, pese al tiempo que ha pasado y seguirá pasando.  

Formábamos una pandilla de chicos y chicas, cinco miembros en total. Un número impar, que pronto dejó de serlo. Nos despedimos de nuestras familias y de su consentimiento, para pasar un fin de semana inolvidable en la vieja casita que mis padres tenían en la sierra. Durante ese finde también se celebraría Halloween. Tendríamos el escenario perfecto para nuestros juegos. Todo estaba preparado para que no ocurriera nada desagradable, pero pasó.

Una cabaña destartalada en medio del monte, juegos acordes a la noche, un ritual que vendría a definir nuestra capacidad de supervivencia, o en su caso de valentía. En la adolescencia todo es factible y así lo demostramos con aquella aventura.

No nos preocupó el frío con el que nos recibió aquella estancia, ni los desperfectos, tampoco las incomodidades que presentaba por doquier. Nuestras ganas de pasarlo bien obnubilaron el resto. Nos dispusimos a instalarnos todos juntos en el salón, donde una gran chimenea todavía podía hacer las veces de hogar y recogimiento. Entre risas y bromas fuimos repartiendo enseres y tareas. Todo estaba preparado para cuando cayera la tarde y la noche se hiciera palpable en medio de aquel páramo. Nos disfrazamos para que todo fuese acorde a ese momento.

Tras la cena empezó la ronda de atrevimientos, acompañados por unos tragos de alcohol. Luego vendrían las historias terroríficas, que a todos nos provocaban más risas que terror. Nunca llegamos a esa parte porque sucedió lo que nadie pudo imaginar que ocurriera, aun sabiendo que aquello se pudo haber evitado.

La prueba atrevida que me tocó consistía en rodear la casa cuatro veces, golpear la puerta en cada vuelta nombrando a cada uno, hasta completar el ciclo. Dicho y hecho. Tan solo llevaba un traje fantasmagórico, una peluca despeinada de un color indefinible y unas ramas muy graciosas (hasta ese momento) para recrear un personaje desenterrado. Y con esa indumentaria me dispuse a correr, como alma que lleva el diablo, para acabar cuanto antes con esta locura, después de todo me estaba dando un poco de cague el intento.

Las dos primeras vueltas fueron divertidas, les oía reír cuando golpeaba la puerta de la entrada a la vez que repetía un nombre casi sin aliento. Dos más y el turno pasaría a alguno de ellos. Llegó la tercera vuelta repitiéndose la misma secuencia. Pero algo ocurrió en la última que, hoy en día, no sé describir, identificar o definir…

Nunca llegué a pronunciar el último de los nombres. Mi puño quedó suspendido en el aire, sin tocar la madera, el sonido de mi voz desapareció en el mismo instante en el que un aullido ocupó la noche. Luego, todo fue frío y oscuridad. Gritos y alaridos. Sentí como me alejaba de aquél plano.

Cuando desperté bajo un manto de ramas y hojas secas, sentí el entumecimiento de mis piernas, no podía moverlas, un peso cálido me lo impedía. Retiré aquellas ramas y pude ver de lo que se trataba. Una loba dormía plácidamente sobre ellas. Quise moverme lentamente para alejarme de allí. Antes de eso, ella se despertó y me miró fijamente. No había amenaza en sus fauces ni en su mirada.

Cortesía de Ginebra Blonde 

Regresé a la cabaña acompañada por la loba. Cuando me fui acercando pude comprobar el bullicio y el ajetreo formado por la policía, los padres de todos mis amigos y ellos mismos. Quise gritar, pero la voz no salió. Nadie podía verme. ¿Qué era yo?

Vago desde entonces en silencio, no sé cuántos Halloween han pasado. Solamente, y durante esa noche, mi voz resurge ante la puerta de alguien pronunciando su nombre, como en aquél juego macabro, pero esta vez no hay risas, solo miedo y más miedo. Quisiera acabar con este ritual y descansar, pero no sé cómo encontrar la paz. Dejar de ser una leyenda.



©Auroratris

 

 







Mi participación 








miércoles, 1 de noviembre de 2023

Titanic y Yo



Mi participación de octubre en el reto "finales alternativos"

del blog de Ginebra Blonde.

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Cortesía de Ginebra Blonde


Soy Rose DeWitt Bukater, mi nombre no os dice nada, pero estoy segura de que, si os nombro a James Cameron y a su película Titanic, todo cobra sentido. Este señor hizo un gran trabajo de dirección, no lo pongo en duda, fueron días de mucha presión y tensión. A veces, los efectos especiales no funcionaban o había que hacer varias tomas de una misma secuencia porque ese día estábamos algo espesos. Reconozco que disfruté representando a una señorita de la alta sociedad, viajé con todo sumo de comodidades y placeres. Hasta me dotaron de una pareja masculina tan guapo como machista y oportunista. Sabéis que no me refiero a Jack, aquí Cameron tuvo su puntazo al darme la oportunidad de tener un rollete con alguien más acorde a mí. Joven, díscolo, atrevido, indómito y romántico, con un sinfín de bonitas cualidades como yo.

Todo iba más o menos bien, hasta que al director se le ocurrió la gran idea de acabar la tragedia del hundimiento con otra tragedia aún mayor, para mi gusto. Cargarse a Jack Dawson. ¿Qué mal le había hecho este chico? Simplemente ser el más guapo y divertido de toda la peli. No sé cómo no me bajé de la tabla (puerta) y le chafé el plan a Cameron.

Hoy tengo la oportunidad de cambiar ese final. No, no soy tan egoísta. También le daré una oportunidad a todas aquellas buenas personas que quedaron atrapadas en el navío. Les otorgaré la gracia de llegar a su destino y empezar una nueva y mejor vida. Prosperidad.

Todo esto lo veré desde mi orilla, saboreando el dulce momento y esperando a que Jack acabe su baño matutino para seguir gozando de su compañía. Plenitud al sentir la satisfacción del trabajo bien hecho.

Lo siento Cameron, este final me gusta más. Lo tuyo fue una tragedia griega en pleno siglo XX.


© Auroratris


Obra de Elena Vizerskaya




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domingo, 1 de octubre de 2023

El Arte de la Seducción

 

Mi participación en la propuesta "Collage"

del blog de Ginebra Blonde.

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Waldemar Strempler - Autor


Te cuento una historia, pero no te deprimas antes de empezar. Puede que te guste, te atrape y hasta me aplaudas al terminar, o puede que me des esa pastilla mágica que me hace dormir y callar. Me consideras una anciana del lugar, parte de este edificio añoso y habitado por cuerpos y mentes desahuciados por la sociedad, e incluso por la misma familia. Yo no tengo familia, así que has acertado por quién he sido reclutada en este circo.

Aquí donde me ves, totalmente inmóvil, a la espera de que una mano me otorgue la ayuda necesaria para cubrir mis necesidades tengo la mente totalmente lúcida, me gusta atravesar el tiempo para posicionarme en aquellos años revoltosos y traviesos de mi vida.




¿Me imaginas así? Estudié psicología, es algo que me fascinó desde niña, de hecho, sin que os deis cuenta os analizo en cada uno de vuestros movimientos, incluso vuestras conversaciones me son propicias para mi estudio.

En el último año de carrera, no lo tuve fácil con mi Tesis Doctoral. Se me ocurrió estudiar El Arte de la Seducción. ¡No me mires así!, aquí donde me ves hecha un ganchito, era todo un pivón. Escogí para la ocasión a dos hombres totalmente opuestos, cuando digo opuestos, lo digo en el sentido más literal. Ellos no conocían mis intenciones, y yo desconocía cómo podía acabar el invento.

Atravesar un corazón de acero lleva un trabajo arduo y astuto que hizo, que mi ingenio se despertara de manera libre. Así que el juego comenzó con el complicado desconocido. Sin darme cuenta me convertí en una femme fatale para la ocasión. Te confieso que disfruté mucho de cada descubrimiento. Llegué a confundir lo ético y lo personal. Él era todo un maestro en la seducción donjuanesca. Me volvió loca de celos. Me enamoré sin remedio. Fue el momento perfecto para comenzar con el siguiente candidato. Un clavo saca otro clavo.

El otro clavo me lo puso en bandeja, bueno, más bien en cueros. Fue sencillo hacer de Lolita, niña ingenua que aplaude cada mínima ocurrencia. Conocí sus parafilias, algunas me creaban una risa imposible de contener, provocando su enfado. Sabía cómo manejarlo y rápidamente lo volvía a tener comiendo de mi mano haciéndole creer que era al contrario. Este me propuso matrimonio, ante mi negativa y su insistencia tuve que revelarle lo de mi tesis. Desapareció de la faz de la tierra. Entonces fue cuando le empecé a echar de menos. ¡Vaya suerte la mía!

Por un tiempo, continué añadiendo candidatos para mi tesis, pero faltaba la chispa primera. Aun así, pude acabar con las distintas clases de seducciones.

Y, ¿a cuento de qué te estaba contando esto? Ah, sí. Te he visto jugar con el Doctor, no seas tonta, disfruta de ese juego de seducción sin poner los sentimientos por delante porque puedes acabar como yo.

No, como un gancho no. Con una tesis doctoral y más sola que la una.


©Auroratris







Mi participación 




jueves, 31 de agosto de 2023

Tempus Silentii (Lucha interna) / Vox Tempus (Liberación)

 

Mi participación de julio y agosto

 en la propuesta "Luchas internas/Liberación"

del blog de Ginebra Blonde.

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Foto cortesía de Ginebra Blonde 





Tempus Silentii


No es la vida la que te rompe, son las circunstancias. No luchas contra un adversario sino contra las adversidades a las cuales te compromete la misma situación. Esto lo aprendió más tarde, en la madurez. Descubrió que ciertas guerras de guerrillas son necesarias para fluir, soltar lastre y aceptar los acontecimientos que nos deparan.

Cuando se es joven asocias la muerte con la vejez, la depravación del ser humano, o el fin para los que ya no tienen más expectativas de vida. Nunca la relacionas con la juventud, sin embargo, la muerte no entiende de etnias, edades, estatus, o género.

De niña tuvo un trato amable con ella, normalizó sus visitas en compañía de la madre. Le enseñaron a no temerla, a que no fuese un tabú que anular. Algo inusual entre su grupo de amigas.

Pero en la adolescencia todo se magnifica, se vuelve caótico, y cualquier tema cobra mayor dimensión cuando te toca fibra. La muerte no iba a ser menos cuando así lo hizo. A una edad prematura se llevó a un ser muy especial, dejándola sumida en una mísera oscuridad llena de incomprensiones. No hubo voz que pudiera alcanzar su soledad, penetrar en su tristeza y devolverla a la luz.

Tal vez el maullido de un gato callejero le hacía recobrar un atisbo de sonrisa, apenas duraba unos segundos, era el único estímulo que la hacía reaccionar.

En su búsqueda por encontrar culpables se fue alejando, rebelándose al mismo tiempo contra todo.


📷Laura Makabresku




Liberación


Vox Tempus

Al mismo tiempo que te curtes vas creando corazas, es cierto que son de cartón piedra, pero al fin y al cabo no dejan de serlo. Te vuelves un poco erizo por tu estado vulnerable, te haces impenetrable hasta que el tiempo te regala, de nuevo, su benevolencia. Comienzas a prestar atención a tu alrededor. Te das cuenta de que el paisaje ha cambiado. Incluso la inocencia ha permutado por un amago de pasión. Te ves con otros ojos. Tal vez, con los mismos del amor.

Y florecen en ti las ganas de seguir caminando por este mundo; bajo tu propia mirada, tu criterio y tu experiencia. Sigues en pie de guerra, pero ahora de una manera menos agresiva hacia los demás y hacia ti misma. Escuchas tu voz interior y te gusta lo que te dice. Te libera de todo mal y te entrega al bálsamo de otras voces cerca de ti.

Al recordar lo pasado, solo escuece, ya no hay rabia en las arterias del corazón ni en los arrebatos del alma.

Dicen que estás creciendo a lo que tú llamas madurez.


©Auroratris


📷Laura Makabresku


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